11/30/2009

Las desgracias de Miguel Ángel Rodríguez

El vocero de la ultraderecha gritona, Miguel Ángel Rodríguez, algo así como el Goebbels de José María Aznar (por no decir su Madame Pompidou), advirtió que en diciembre de 2009 la cifra de parados habría crecido hasta los 4 y medio millones, como lo consignamos aquí.

Como lo advertimos, hacerle al Nostradamus de la irregularidad democrática y de la derecha antisistema y autoritaria tiene el riesgo de que la vida puede darle a uno (y lo hace con frecuencia) un sonoro bofetón.

La propaganda fascista falló de nuevo. Sin que sea una "buena" cifra la de 3,8 millones de parados, el que no se cumplan las amenazas de los que mueren por tirar a un gobierno legítimo demuestra que dicho gobierno está al menos haciendo su trabajo.

Pero el desempleo sigue siendo culpa de un capitalismo a la española, pactado en la transición, que desposeyó a los trabajadores de muchos derechos y mantuvo al poder financiero como rector de la política económica del estado. Acabar con el desempleo requeriría poner bajo control a los amos del dinero. Eso es un poco más difícil.

Pero lo cierto es que ninguno de esos caciques de la España del siglo XXI es socialista. Son más de ir a la boda de la hija de Aznar con otros cómplices.

1/11/2009

Del laboratorio del Nostradamus neofascista

El repugnante personaje llamado Miguel Ángel Rodríguez, encarnado en Nostradamus de cara al sol, ha afirmado hoy, madrugada del 11 de enero en el programa La Noria, que en septiembre de 2009 habrá en España 4 millones de parados y en diciembre 4 y medio millones.

Siguiendo la costumbre que tenemos en otros lugares de reunir predicciones de diversos adivinos para luego cotejarlas con ese juez implacable que es la realidad, queda constancia de esta visón de la Bruja Lola del aznarismo arrebatado.

11/01/2008

La fobia a la verdad

El ejercicio colectivo de defensa de la barbarie franquista (tanto la oficial gubernamental como la de la Falange) emprendido por una derecha española cada vez más radicalizada e irracional es un acto de revisionismo histórico al modo del siempre citado y poco leído Gran Hermano de George Orwell.

Desde los micrófonos de la COPE y desde los espacios que la derecha tiene abiertos en todos los medios (incluso TVE) se ha insistido en una serie de mentiras que se repiten continuamente como rezos culpables para cubrir de flores al Franco y a sus asesinos y torturadores.

Hacer lo mismo con el nazismo en Alemania es inimaginable. Si bien sería absurdo culpabilizar a los alemanes de hoy (salvo excepciones cada vez más escasas y de geriátrico) de la barbarie nazi, nadie se atrevería a decir que en realidad el nazismo no fue tan terrible, ni hablaría de una "época de extraordinaria placidez" ni mucho menos saldría a las calles a defender estatuas de Goebbels, Himmler, Heydrich, Rohm o Goering, que por otro lado desaparecieron a poco de finalizar la segunda guerra mundial, mientras que en España los generales asesinos y traidores siguen disfrutando de monumentos y todo un fasto simbólico que exalta 40 años de oscurantismo, odio, misoginia, miedo, tortura, fusilamientos, garrote vil y caprichos individuales en el poder patrimonialista.

En Japón, el general de las fuerzas aéreas Toshio Tamogami se vio de alguna manera inspirado al estilo en que aquí lo estarían César Vidal, Sánchez Dragó, Pío Moa y otros revisionistas neofranquistas, y escribió en una página Web un ensayo donde afirma que el accionar de Japón en China fue "legítimo", que Corea vivió gran prosperidad bajo el dominio japonés (sin mencionar a las "mujeres de confort", prostitutas esclavas, y la barbarie general de la ocupación), y Japón no atacó a Estados Unidos en Pearl Harbor, sino que se vio "obligado" a actuar por Roosevelt, el presidente estadounidense que estaba bajo el influjo (no podía ser de otro modo) de "los comunistas". El mundo al revés, pues, el mundo a contracorriente de lo que la historia ha descubierto y confirmado una y otra vez, del mismo modo en que los neonazis revisionistas intentan ahora contradecir lo que sus antecesores reconocieron y presumieron, como la barbarie y el holocausto de judíos y gitanos.

En otros países, donde el fascismo quedó cancelado como modo de organización por sus evidentes efectos deshumanizadores y autoritarios, mentir descarada e interesadamente no está bien visto. En Inglaterra y Austria, David Irving ha sido condenado repetidamente por afirmar que no existió el holocausto. En Japón, en este caso, el ministro de Defensa Yasukazu Hamada suspendió a Tamogami y ha anunciado que será despedido. El Primer Ministro Taro Aso también se ha manifestado contra el ensayo de Tamogami.

En España, manifestarse contra las mentiras de la jauría de la radio del arzobispado, las de la densa y amplia prensa neofascista, las de los pseudohistoriadores y las de los místicos del yoguismo falangista puede conllevar directamente ataques por parte de estos grupos cavernarios. El líder de Falange Española, Ricardo Sáenz de Ynestrillas, hace pocos días pedía un alzamiento militar contra el gobierno legítimo de España. Y salvo excepciones como las de cierto sector de la prensa, lo que campea es el silencio, incluso a nivel oficial y gubernamental. Ya pueden salir los fascistas a la calle con símbolos equivalentes a la esvástica y amenazando a la prensa, que el estado y los medios, en general, callan.

No se trata, nadie se equivoque, de pedir censura a ideas repelentes como la homofobia, la misoginis, el racismo y la defensa de la violencia que hace la derecha, por el contrario, España se honra como país democrático al permitir estas manifestaciones, pero más lo haría si hiciera a todos estos personajes legl, social, jurídica y económicamente responsables de sus palabras. Cuando la opinión se convierte en llamamiento a las armas, cuando se vuelve arma arrojadiza revestida de impunidad, cuando falsea los hechos de manera patente, hay responsabilidades.

Entristece y avergüenza que, a diferencia del Primer Ministro japonés Aso, los políticos españoles, incluso los de izquierda, se guarden demasiado de enfrentar a la derecha más carnicera. Pero mal harían los neofascistas en suponer que esto se debe a un cierto acuerdo silencioso, a un asentimiento avergonzado que revelara grandes corrientes de fascismo y neonazismo clandestinos en España. Se debe, y es fácil constatarlo en los rostros de quienes han callado durante tantos años con sus familiares enterrados en una cuneta, al miedo que sigue dominando a grandes sectores de la sociedad española. Un miedo que no le garantiza ningún futuro a los promotores del autoritarismo, el verticalismo, la antidemocracia y la barbarie física y moral, porque los que les temen son cada día menos. En Alemania y en los países ocupados por sus colegas nazis (esos a los que Franco les mandó apoyo militar, no lo olvidemos), el miedo desapareció porque hubo reparaciones y se mostró el verdadero rostro del nazismo.

Lo que deben hacer, por responsabilidad política e histórica los medios de comunicación no fascistas y el estado español es difundir ampliamente la verdad sobre los 39 años de oscuridad de España. La transición no se puede seguir convirtiendo en el espacio de la impunidad fascista, como lo ha sido. Debe ser la recuperación de España por los españoles de la calle, porque el conocimiento de lo ocurrido nos hará libres, y entre otras cosas, libres del miedo.

8/21/2008

La indecencia, la total indecencia

No lo puedo decir en el censurado blog de Rosa Díez, no lo puedo decir en los comentarios del diario digital de Jiménez Losantos, ni en su blog, ni en el de César Vidal. Es el Internet cuidadosamente vigilado del neofascismo, de la derecha vergonzante, de la indecencia.

Lo digo aquí: el espectáculo dado por la cadena oficial, sancionada y subvencionada por la iglesia vaticana, y por la despreciable hiena que ha mostrado ser Rosa Díez vulneran la más elemental decencia.

Las víctimas del desastre de Barajas, en todo caso responsabilidad de una empreas privada, no han sido siquiera identificadas, no digamos veladas y enterradas por sus seres queridos, y ya los buitres, especialistas en la utilización indecente de las víctimas de otras tragedias, habían caído sobre los calcinados cuerpos para responsabilizar, de una u otra forma, al gobierno socialista de lo ocurrido y de sus secuelas.

Es la indecencia, es la absoluta y total indecencia de quien no se detiene ante nada en su deseo infinito de violentar la voluntad popular saboteando golpistamente a un gobierno legítima y democráticamente electo solamente por ambición política, por odio visceral, por envidias y reconcomios propios de la peor bajeza, de los márgenes de lo humano, donde la psicopatía se expresa en la falta de respeto por el dolor de quienes se desprecia por no ser aliados políticos antes que deudos y seres humanos. Y falta de respeto al dolor solidario de todos los españoles de bien, ideologías aparte.

Lo único que queda como consuelo es que se trata de un puñado de enfermos, de un grupo ínfimo (apoyado por quienes quieren ganar sin arriesgar) que en su accionar cotidiano se condena al ostracismo creciente de una sociedad que quiere, y puede, resolver sus disputas políticas sin perder por ello las cualidades esenciales que nos hacen humanos.

¿No le queda ninguna decencia? le preguntó un abogado a Joseph McCarthy cuando su cacería de brujas llegaba al delirio paranoide. Allí terminó la cruzada de odio del senador. ¿Cuándo terminará la campaña de los McCarthys que plagan a España?

8/01/2008

Contra los ciudadanos y por el partido

El Partido "Popular" gijonés se ha convertido poco a poco en el referente de "la verdad detrás del partido", porque la desesperación de sus integrantes ante su impotencia electoral absoluta los ha llevado a ser honestos, o indiscretos, de modos asombrosos.

Cuando la ciudadanía gijonesa expresó su rechazo a la guerra de Aznar y llamó "asesinos" a los defensores de dicha guerra, el edil "popular" Juan Carlos Santos le reclamó a los concejales del PSOE y de IU: "La culpa de todo esto la tiene la puta democracia", idea que comparte ampliamente el sector criptofarnquista que no es despreciable en las filas del PP. Momentos después, otro concejal, Pedro Muñiz, a la derecha, se enzarzaba a gritos con uno de los manifestantes en la plaza mayor de la ciudad.



Se trataba del mismo Pedro Muñiz que un año después, en la manifestación del 13 de marzo de 2004 ante la sede del Partido "Popular" salió provocadoramente a pasearse frente a los manifestantes, tratando de originar un incidente.

Este personaje no sería más que un edil de un partido minoritario en un pequeño concejo del lejano norte español a no ser porque últimamente ocupa las primeras planas de no pocos diarios nacionales con declaraciones que al mismo tiempo pintan de cuerpo entero al declarante, a su partido a nivel local y al Partido "Popular" de Mariano el crispador y de Rajoy el crispadísimo.

Dijo Pedro Muñiz en una reunión de su partido: "La verdad es que estamos en un partido político y el fin primordial de un partido político, y hay que decirlo y dejarnos de demagogias, no es el bien de Gijón. Y por el bien de Gijón, ¿les vamos a dar las cosas para que lo hagan los socialistas? No. Como decía el difunto Pepe Coalla, el fin del partido es ganar y hay que ganar como sea".

"Ganar como sea es el lema de Jiménez Losantos, de Mariano Rajoy y de todos los "duros" del Partido "Popular". El "como sea" implica, por supuesto, la mentira el engaño, e, incluso, el sabotaje al gobierno. Así lo expresó el secretario general "popular" gijonés Luis Crego en la misma reunión: "... sin que se note, porque estamos haciendo política desde la oposición, poner la mayor cantidad de arena en los ejes para que al equipo de gobierno no le salgan las cosas bien, porque si al equipo de gobierno le salen las cosas bien, como si Zapatero logra el pleno empleo en dos años, nosotros no gobernamos".

Ésa es la ideología central que dominó, por supuesto, el accionar del Partido "Popular" durante los primeros cuatro años del gobierno de Zapatero, pero a nivel nacional. Más importa gobernar que el bien de España porque, y esto lo sabían bien desde Mariano Rajoy hasta los nuevos ideólogos de su entorno como Pío Moa, si Zapatero hubiera firmado la paz con ETA, el PP no gobernaría en mucho tiempo, a la espera únicamente de los errores del oponente, como los que pusieron al país en las manos de Aznar.

La infidencia de un exconcejal del PP expulsado del partido, Emilio Noval, ha permitido conocer las grabaciones (con amenaza de exhibir otras que obran en su poder) ante lo cual el PP gijonés ha declarado que denunciará, que fue objeto de espionaje y que "no descarta" que las grabaciones estén manipuladas. Basta escucharlas y conocer a los participantes para saber que no lo están, y bien lo saben desde la lideresa local y dos veces perdedora en las elecciones, Pilar Fernández Pardo hasta Mariano Rajoy, que ayer negó conocerlas.

La idea de una oposición leal, con la que se comparte el deseo de una sociedad mejor y de la que nos separan los medios y las formas, las ideas de cómo lograrlo, sigue sin arraigar en el Partido "Popular". España es considerada no como nación, como colectivo plural, como conjunto de individuos con rasgos comunes, y se aprecia sobre todo como posible rehén de una derechona que sueña con restablecer un autoritarismo donde se imponga la unanimidad por el amor o por la fuerza.

La democracia, no como sistema, sino como idea que privilegia a las mayorías y hasta su derecho a equivocarse, no ha arribado aún a una derechona que se resiste a soltar las corruptas ubres del franquismo y destetarse de sus tentaciones autoritarias. Aznar lo demostró, con su desprecio a la oposición, y Rajoy lo confirmó con su desprecio al gobierno. Cundo la democracia llegue al Partido "Popular", será un día felicísimo para todos los españoles que creen en la democracia. Si llega.


¿Nos conviene a nosotros políticamente que el balneario salga, que Muro sea una referencia nacional y que Gijón sea el culmen de la limpieza en toda Europa y nos den la escoba esta de platino. Pues, evidentemente, no".

"¿Nos conviene que salga el balneario?" | "Son éxitos para el Partido Socialista" | "Debemos poner la mayor cantidad de arena para que al equipo de gobierno no le salgan las cosas bien" MP3

7/11/2008

Qué delicados...

Es noticia en todas las televisoras que hayan venido 48 personas en una patera de 12 metros cuadrados, cuantro personas por metro cuadrado...

Nenazas. En sus manifas, el Partido "Popular" ha metido hasta 25 personas por metro cuadrado y ninguno se queja.

(Sección: Tus mentiras no se olvidan.)

6/27/2008

Recogiendo nueces

Hoy, de nuevo, ETA, por la vía de sus personeros políticos, mueve el árbol para que el PNV de Ibarretxe recoja las nueces, siguiendo la lamentable pero precisa metáfora de Xavier Arzalluz.

Ibarretxe logra al mismo tiempo aliarse con los terroristas del nacionalfascismo vasco para garantizar su permanencia política como lehendakari, en una acción electoral clarísima, y animar al nacionalfascismo español facilitando que se vuelva a acusar al PSOE de mantener la legalidad de los partidos que legalizó Aznar, y de no manipular a los tribunales para actuar antes contra esos partidos.

La combinación es aterradorar. ¿Es necesario todavía volver a argumentar la obviedad que significa el apoyo al gobierno legítimo de España y a Zapatero en medio de los ataques concertados de lo peor de dos mundos?

Tristes tiempos en que hay que defender lo obvio.

6/24/2008

La obligación de un gobierno

Mientras los dirigentes del Partido "Popular" sonríen porque la situación económica española no es tan buena como parecía, y se regodean cada vez que hay datos negativos, con ese ánimo mezquino que los caracteriza, el gobierno socialista realiza razonablemente bien su trabajo, un trabajo difícil pero un trabajo que no se puede hacer razonablemente de otro modo.

Un gobierno no puede promover el pánico entre su población, ni en situaciones de dificultades económicas ni en condiciones de crisis galopante, ni en situación de leve inseguridad ni en condiciones de guerra al borde de la derrota, ni en ningún otro escenario imaginable. El P"P" asegura que la "obligación" del gobierno, del PSOE y de José Luis Rodríguez Zapatero era decir desde el principio que el barco se había hundido, que España estaba por quedar detrás de Haití en indicadores económicos, que las chicas tendrían que ir todas a prostituirse a Rumania y los chicos deberían verse forzados a ir a trabajar en la industria de la construcción de Gambia, que esto era un desastre peor que el de la Alemania de la República de Weimar, el "corralito" argentino y el "error de diciembre" mexicano que provocó el "efecto tequila".

Ahora, si tal dijera el gobierno socialista, merecería el repudio más absoluto, aún si fuera cierto, que obviamente no lo es. Pero cualquiera sabe que una crisis económica, que depende no sólo de fenómenos objetivos sino de percepciones subjetivas, se profundizará ante la debilidad, incertidumbre o pánico del gobierno. Por el contrario, el manejo prudente de la situación por parte del gobierno ha conseguido que los grandes capitales que mandan en España no entren en situación de miedo, pese a los esfuerzos del P"P" por promover el desastre, que tanto les conviene. Decir lo que dice y hacer lo que hace es la única salida, y, lo más repugnante es que los señores del Partido "Popular" lo saben perfectamente.

Nada hay más temeroso que un millón de dólares, solía decir un amigo mío que tenía algunos. La obligación del gobierno es impedir que los millones de euros privados que mueven la economía sufran un irracional ataque de miedo que los paralice o lance fuera del país. La efectividad que ha tenido el enfoque gubernamental ante una situación económica internacional provocada por los grandes capitales especulativos se demuestra en que la bolsa no ha caído en picado, España aún no entra en recesión ni en "crecimiento negativo", y nada parece indicar que esta situación tenga tintes especialmente preocupantes en España respecto del resto de la Unión Europea ni que vaya a prolongarse más allá de los naturales ciclos económicos.

Zapatero está cumpliendo bien con su obligación como gobierno, lo sabe cualquiera, socialista o no. El P"P", por desgracia, cumple mal su función como oposición, porque una vez más, como durante los últimos cuatro años, su odio al PSOE y al gobierno, su pasión por dinamitar al adversario, no para mientes en el efecto que puede tener en la realidad de España, en los españoles, en el futuro. Su única misión de hacerse del poder a toda costa le impide hacer política bien hecha. Una oposición razonable y leal a los ciudadanos, por ejemplo, tendría a sus mejores técnicos proponiendo medidas para evitar la profundización de la crisis, exigiendo acciones concretas y, en todo caso, luego podría reclamarle al gobierno si no las aplica o humillarlo en la arena política si las aplica, pero sin sacrificar inocentes en el altar de su ambición. Acciones así, de oposición que ponga a los españoles por encima de los más bastardos intereses políticos están lamentablemente ausentes del panorama de los "populares", esa derecha española que se pierde entre sus odios internos y externos sin ofrecer nada útil, nada constructivo, nada que no sea agitación barata y propaganda de pocas luces.

6/20/2008

Rajoy: memorias de Pirro

Mariano Rajoy queda al frente del PP. Los sectores más ultras tanto en lo político como en lo económico se han quedado fuera de la directiva, en el berrinche jimenezlosantero, como mucho. Por otro lado, el sector medianamente civilizado que representa el alcalde de Madrid tampoco avanza pieza.

Entregar al PP en las garras de los copeperos (Pedro Jota, Cristina, Federico) empleando a Esperanza Aguirre como interpósita persona le habría consolidado al partido el apoyo mediático y electoral de al menos dos de las agrupaciones ultra que usan el nombre "falange" en su denominación, además de otros partidos de ultraderecha y sus votantes, de toda la fuerza de la AVT y de muchos que desean que el PP se defina como legítimo legatario del franquismo al grito "fuera máscaras". Muchos de los votantes y entusiastas de estas organizaciones preferirán sin duda invertir su voto en una minoría que consideran digna en su racismo y fascismo que desperdiciarlo en una derecha a la que conciben tibia y hasta entreguista con el separatismo y la laicidad.

Si, por otra parte, el PP hubiera sido asaltado por la derecha semicivilizada de Gallardón, que pretende inspirarse más en Churchill que en Hitler, habría recuperado a grandes cantidades de votantes que sienten que el PP ha ido más allá de lo decente en su desbocada ambición de poder. Incluso ciertos sectores de una autodenominada izquierda que se define ante todo por su odio al PSOE tendrían coartada para votar por el PP.

La permanencia de Rajoy no es ni lo uno ni lo otro, pero a ojos de ambos bandos parece, o se asume, como lo contrario. Los sectores ultras consideran que el rajoyismo (si tal existe) es una derecha débil, entreguista y poco masculina, mientras que los sectores suaves light no pueden olvidar fácilmente las "bonitas" experiencias de Rajoy manifestándose del brazo de la ultraderecha, sus delirantes acusaciones y su connivencia con personajes tan cuestionables como José Antonio Alcaraz.

Y es que nadie sabe qué piensa realmente Rajoy. ¿Es el hombre que sonreía cuando su jefe hablaba catalán en la intimidad o es el anticatalanista de armadura castellano-gallega? ¿Es el ministro que vio con buenos ojos el diálogo del aznarato con los etarras o es el furibundo antinegociaciones que pidió crucificar a Zapatero por hacer aquéllo a lo que lo había autorizado un congreso soberano? ¿Cuándo fue insincero y cuándo no Rajoy? Nadie lo sabe. Y cada día importa menos.

Al fin de este congreso de esperpénticos prefacios, el PP a duras penas puede aspirar, en el mejor de los escenarios, a repetir el número de votantes del pasado proceso electoral, insuficiente a todas luces para acceder a La Moncloa. La consolidación de Rajoy es la condena del PP (salvo que haya verdaderos terremotos políticos a corto plazo) a no avanzar en lo electoral, cosa que los adversarios de Rajoy dentro de su partido no es razonable que acepten sumisamente.

La guerra en el PP seguirá abierta, entonces. La unanimidad de estos días es, entonces, propaganda, y la victoria de Rajoy llama a la memoria inevitablemente a las batallas de Pirro de Épiro, que al vencer la batalla de Ásculo con un colosal número de bajas, exclamó: "¡Otra victoria como esta y estaré vencido!"

6/16/2008

Crisis, matrimonio y pánico

A falta de programa político convincente, la maquinaria propagandística del Partido "Popular" se ha convertido en una especie de censora lingüística encerrada en lo que se conoce como "debates semánticos", donde lo que se discute no son los hechos, sino las definiciones de las palabras.

Asegurar que la unión de dos homosexuales no debe considerarse "matrimonio" basándose en la definición vaticana de la palabra "matrimonio" (sin que el Vaticano sea, en modo alguno, experto reconocido en matrimonios ni vida en pareja, pues lo más a lo que se considera "pareja" en el mundo sacerdotal es al menor de edad del cual se está abusando en el momento) fue la punta de lanza de la ofensiva religiosa del PP. Ahora, por contrario, omiten las definiciones de los expertos en economía para llamar "crisis" a la situación económica española, por cierto que disociándola del resto de los países en las mismas condiciones por esto de la globalización. ¿Crisis en la economía alemana? No, claro que no. ¿Crisis en Francia? Ni de coña. Crisis en España, sólo, y por supuesto que por culpa del gobierno, es decir, del PSOE.

La afirmación de más de un portavoz del PP de que ellos le llaman "crisis" a lo que les da la gana, sin importar la definición "de manual" de los economistas (y porque evidentemente no han vivido nunca una verdadera crisis como la mexicana del "error de diciembre" de 1994 o la argentina del "corralito") implica que seguirán asustando a la ciudadanía con una palabra cuyos verdaderos alcances son aterradores para la población. Para un ciudadano común y corriente, "crisis" implica perder la casa, quedarse sin empleo, comer hierbas, poner a trabajar a los hijos sacándolos de la escuela, curarse con remedios caseros por falta de médico y reducirse a la situación, pongamos por ejemplo, de la Alemania de Weimar, donde la inflación galopante, la devaluación minuto a minuto y el derrumbe de la economía con un endeudamiento feroz representaron un nivel de desesperación tal que un demagogo sin escrúpulos muy admirado por Francisco Franco pudo subirse a la locomotora del estado alemán y poner en peligro al mundo entero regalándonos además alrededor de un centenar de millones de muertos.

Es evidente que cualquier ciudadano español se preocupa si le dicen, día sí y día también, que ése es su futuro. No importa que no lo sea, que la situación económica española no se ajuste a ninguna definición de crisis, ni crecimiento negativo, ni profundas perturbaciones en la economía, ni depresión económica, ni caída brutal de la producción. Pero eso es economía. En la realidad no hay expectativas de que el nivel y calidad de vida de los españoles se vean radicalmente alterados en los próximos meses o años. Caracterizar la situación como "crisis económica" es un despropósito que sólo tiene objetivos propagandísticos. Y electorales, claro.

Lo malo de los excesos retóricos a los que es tan afecto el Partido "Popular" es que destrozan la comprensión. Si el que España pase de crecer el 4% a crecer el 2.4% es una "crisis", ¿cómo le llamamos a lo que ocurre cuando en el Tercer Mundo la gente pasa de comer a morirse de hambre?

Seguramente en Génova 13 tampoco lo saben.